La Misa Tica: Misa para la gente sencilla

1° de junio de 2016Dionisio Cabal

El reconocido cantautor costarricense, Dionisio Cabal, nos interpretará la bella obra artística de la Misa Tica, junto al grupo La Cruceta, como parte de las actividades de las fiestas patronales al Sagrado Corazón de Jesús.

La misa será este jueves 2 de junio y es importante tener conocimiento acerca de esta experiencia única que viviremos en Hatillo. La misa no varía, solamente los cantos, que son dedicados a los pobres, a los sencillos de corazón, a los humildes. Por eso, la Comisión Parroquial de comunicación (COMPA) entrevistó a este artista costarricense, quien nos explica detalladamente el nacimiento y la razón de esta bella obra que nos regalará.

¿Qué es la Misa Tica?

No es una misa inocente, es una misa que toma partido por los pobres, que hace suya la opción preferencial por los pobres, la subraya con todos los tintes fuertes que la expresión demanda.

¿Dónde y cómo nace la Misa Tica?

La Misa Tica surge en el año 89 como una realidad, si bien como idea estaba planteada unos años antes. Fue escrita por este servidor con el concurso del hoy sacerdote Rafael Zamora Fonseca, que en aquel momento hacía sus cursos en el seminario mayor.

Hay que tomar en cuenta que un movimiento importante en el cual la iglesia empieza a reconocer su papel social en toda América, hace que esta misa tica fuese precedida de otras misas, como la misa criolla argentina, la misa campesina nicaragüense, la misa salvadoreña, entre otras. Todas, reflejo de una nueva realidad dentro de la Iglesia y dentro del contexto que la iglesia se mueve le toca hacer camino en una América violenta, llena de tremendas injusticias, de tremendas desigualdades y con regímenes políticos de carácter militar en la mayoría de países de América Latina.

Esto sensibilizó a los compositores y artistas del continente, Costa Rica no quedó a la zaga en la idea de sumar en la conciencia general de América Latina un aporte propio, es así como surge de esa necesidad la misa tica.

La estrenamos en el Teatro Melico Salazar, cuatro días a teatro lleno. Tuvimos el apoyo extraordinario e impagable y el entusiasmo del padre Armando Alfaro, que de Dios goce, un hombre luminoso en lo que predicaba y practicaba, en lo que fundaba, en lo que impulsaba, generoso además.

La misa empieza a hacer camino, se va diseminando.  Muchos sacerdotes nos abren la puerta, otras nos la cierran, exactamente por razón inversa de aquellos que acogían nuestros cánticos. Las experiencias fueron muy hermosas y recibimos la retroalimentación de las experiencias de vida de miles de costarricenses que se sentían y se siguen sintiendo identificados con lo que cantamos. Creemos que el hecho de haber utilizado melodías de identidad nacional, habernos apoyado en el lenguaje popular costarricense para hacer estas canciones no hizo algo más que intensificar algo que el pueblo tenía dentro de sí como es obvio, la fe, pero reconocer en esas palabras, en esas melodías la forma sencilla en la que siempre habíamos pensado y sentíamos nuestra fe, en la forma la que siempre habíamos pensado y sentido la presencia de Jesús, la presencia de María, la presencia de nuestro santoral. Entonces es una misa aliada de la palabra en el mejor sentido de la expresión y dicho también con toda humildad. Es una misa que plantea que otro mundo es posible, el mundo de la fraternidad, el mundo del entendimiento, el mundo del encuentro, el mundo del abrazo productivo, el mundo que terminará condenando al egoísmo, el mundo mariano. Es una misa que si le pones atención rescata esto que es tan latinoamericano, la presencia y la fuerza tremenda de María en nuestras vidas. La Misa Tica creemos honra los propósitos que se señalaron cuando surgió.

¿Para quién va dirigida la misa?

Es una misa para la gente sencilla, para los buenos.

¿La Misa Tica busca hacer una revolución?

Claro que sí. Si la cabeza de la Iglesia nos está dejando atrás, hay que correr mucho para alcanzar al Papa Francisco, va tan adelante, tan rápido, con tanta claridad, con tanta contundencia, que cuesta seguirle el paso. Hasta da vergüenza no poderle alcanzar, es decir, ir tan a la zaga de este Papa visionario, transformador, que ha sido como un revulsivo de la conciencia mundial, con las herramientas de la humildad, de la palabra, de la sinceridad, de la transparencia, del no tener miedo de predicar. Ya nos decían en aquellos años cuando escribíamos la misa, que evangelizar es anunciar la buena nueva, pero al anunciar la buena también está implícito el denunciar, porque cuando se anuncia lo bueno se está anunciando lo malo, por contraposición, y no otra cosa está haciendo el Santo Padre, está anunciando los nuevos tiempos, los que deben ser y dice por dónde se llega a esos nuevos tiempos. Por lo tanto está denunciando los caminos que no deben seguirse.

¿Particularmente en qué se basa la misa?

Tenemos en primera instancia el sentido de una gran responsabilidad, de hacer unos textos que respeten la hermenéutica, es decir, textos en los cuales la liturgia pueda apoyarse en serenidad, con plena identificación. En segundo lugar reflejar aquello por lo cual se echa a caminar una nueva visión de mundo, el evangelio como palabra de libertad, como gran herramienta de liberación del género humano, el evangelio que condena la discriminación de la mujer, que condena la esclavitud, que condena la riqueza mal habida, e incluso en algún sentido llega a despreciar la riqueza en el tanto y cuando condicione la conciencia de un ser humano. Y por contraposición el evangelio que resalta justamente las virtudes de la sencillez, del amor, de la pobreza bien entendida, no la miseria que es otra cosa. Creo que la Misa Tica en ese sentido cumple con el propósito, está escrita por dos personas imperfectas pero llenas de un gran amor, de una gran ilusión y por qué no, con una alta cuota de inspiración cuando la escribimos. Estos textos fueron cotejados con el criterio de algunos sacerdotes que quisieron de alguna manera acercarse a nosotros y leer, que fueron respetuosos además del fondo y la forma y que fueron críticos. Es una obra hecha en los parámetros del arte.

¿Qué pasaría si tuviéramos Misa Tica en todos los templos del país?

Creo que saldríamos ganando, no porque nosotros vayamos a mejorar la enseñanza y la comprensión de la fe, pero sí porque podemos provocar un mecanismo de identidad que es importante. Aquel elemento de la identidad que nos llama a unirnos, a encontrarnos para construir juntos un destino y un camino como nación y también porque no debemos despreciar el recurso, podríamos decir didáctico, que significa entender con palabras sencillas y criollas nuestras cosas que la teología explica a su manera. Hay una canción de la misa que dice que cuando Dios hizo el mundo lo hizo cantando y que por eso el mundo es tan bonito.

¿Con cuáles sacerdotes de renombre ha cantado la misa?

Llegamos a hacer misa con varios obispos, como monseñor Ángel San Casimiro, la hicimos con Monseñor Antonio Troyo, una eminencia por Dios, un tipo impresionante. Lo hicimos con monseñor Trejos y con una gran cantidad de sacerdotes. Por ahí de pronto algún grupo montó algunos de los temas de la misa pero también reconocemos que nos estimuló adentro de la iglesia la difusión de la misa tica. Es una misa que pretende hablar con términos muy nítidos.

Incluso los luteranos nos han llamado algunas veces para que les cantemos la misa tica, sabiendo que somos católicos. Pero aún más, los cuáqueros; nosotros hemos cantado estos cantos en las reuniones de los cuáqueros y los han sentido con un gran respeto, una gran devoción, con pasión incluso. Logra traspasar estos lindes lo cual nos entusiasma.

¿Cómo ha recibido la gente esta obra?

A nivel de comunidad lo normal es que la gente al final de los oficios se acerca a nosotros y nos dicen bellezas, y nos dan las gracias y hay gente que llega llorando, que llega muy entusiasmada, digámoslo en una palabra, la gente se conmueve. Pero no hay tal que seamos nosotros unos muy buenos músicos, sino que sencillamente estamos haciendo sonar, estamos percutiendo un elemento del alma nacional.

¿Cómo es su experiencia a la hora de escribir los cantos y de cantar la misa?

Aprendí mucho escribiendo mucho haciéndola. La hice a la par de Rafael Zamora, un hombre brillante, sin duda una ganancia para la iglesia. En ese proceso a nivel personal aprendí muchísimo. Fue como volverme a bautizar pero con conciencia del cómo y del porqué. Luego cuando somos quienes vamos y entregamos este mensaje, entiendo mejor cada vez que abro la boca y digo una frase qué es lo que estoy diciendo y creo que la gente también lo comprende. Pongo mucha atención a los sermones de los padres. Hay sacerdotes impresionantemente eficientes en su manera de hablar, de explicar, de sentir, lo hacen con una tremenda responsabilidad, saben que lo que están haciendo en ese momento es educar, dirigir, comprometer.

 

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