Vivencia del padre Sergio en la JMJ

Los acontecimientos vividos en torno a la Jornada Mundial de la Juventud son muy vastos, sería imposible intentar resumirlos en unas letras. Sin embargo, algunas experiencias personales pueden ser dichas y etiquetadas comojmj momentos álgidos que nos llevarían a valorar -en su justo peso- el tema de la juventud cristiana. No hay duda de que uno de los mayores atractivos de la Jornada reside en el viaje en sí, conocer lugares y personas, pasear un poco y por supuesto los infaltables selfies y las innegables compras de rigor (souvenirs y ropa en descuento de verano). Pueden parecer acaso cosas banales, pero se trata de la forma de vida que el mundo comparte por la globalización, y nuestros jóvenes no quieren verse excluidos de ello.

Desde esa perspectiva, mantener a los jóvenes en una visión cristiana de la peregrinación era un trabajo de todos los días, precisamente porque nuestra vida misma es así. Peregrinar es reflejo de la vida del hombre, significa que estamos de paso en un mundo que constantemente nos distrae de la meta más importante: un encuentro real con Jesucristo. La organización de la Jornada ofrece espacios catequéticos y celebrativos que ayudan a mantener la mirada fija en el Señor; sin embargo, el entorno es a veces bastante hostil.

Polonia y los pueblos cercanos que vieron pasar a casi dos millones de jóvenes, son naciones golpeadas una y otra vez por guerras, comunismo y socialismo, muchos de sus familiares murieron combatiendo o se declararon desaparecidos por causa de los conflictos políticos. En suma, hablamos de gente que carga mucho sufrimiento a nivel social, y aquello parece verse en su mirada seria, casi inexpresiva, en muchos rostros se palpa el dolor.

En medio de esa realidad, aquellos jóvenes daban testimonio (desordenado si se quiere) del amor, de la esperanza y de la fe; muchos de ellos habían pulseado con creces la oportunidad de estar allí y ver de cerca al Papa que les dijo una vez: “vayan a hacer lío”. No hay duda de que eso hicieron.

A todo esto, podemos aunar el hecho de que ciertos muchachos estaban fuera del espíritu de la peregrinación, se notaba que sus energías iban enfocadas en otras direcciones; cosa por demás lamentable. Pero el Señor da espacio a todos y los espera respetuosamente, así como los menos jóvenes somos testigos de la paciencia de Dios con nosotros. Yo he querido presentar estos datos a manera de preludio, para decir lo que más me impactó de la Jornada…

En la Vigilia, la noche anterior a la misa con S.S. Francisco, al momento de la exposición del Santísimo Sacramento y después de la algarabía por la llegada del Papa al camping, aquellos casi dos millones de jóvenes bulliciosos (los que habían aprovechado bien su preparación y los que no) estaban en completo silencio, se sentía la respiración tranquila y profunda del Papa en todo el lugar. Estando presente el Señor Sacramentado y en manos de su vicario en la tierra, absolutamente todos éramos lo mismo: necesitados de Dios, pobres pecadores contemplando la misericordia del Padre en su Hijo; teníamos un mismo Espíritu. La más grande alegría expresada en el silencio más confiado.

Se cumple pues, la palabra del profeta Isaías del domingo anterior: “Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua. Vendrán y verán mi gloria”.

5 responses

  1. Qué bonito explica su vivencia en la JMJ, su análisis tan profundo de los participantes de estos eventos. Deja usted el sentimiento de esperanza, amor y misericordia de que El Padre siempre sale a nuestro encuentro.
    Una vez más le agradezco Padre Sergio, la sensibilidad para con sus feligreses y al Padre Nuestro por permitirme conocerlo y escucharlo.

  2. Bendito sea Dios por habernos llamado a compartir nuestra fe desde el Camino Neocatecumenal. Esta Peregrinación ha sido un sello en el corazón de estos jóvenes, lo veo en nuestra hija y a través de ella recibimos la familia entera la bendición. Gracias Padre Sergio, por sus palabras, por su ministerio y por ponerlo al servicio nuestro. Dios le bendiga.

  3. Definitivamente en unas cuantas palabras no se puede explicar tan basta manifestación de nuestro padre celestial hacia todo el pueblo reunido en esta JMJ. Pero Dios se ha manifestado en este hombre que es unos de nuestros pastores de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Hatillo. Que siendo aún tan joven, el Espíritu Santo lo ha colmado de sabiduría y por ende su forma de ser tiene un impacto especial en quien lo conoce. Gracias Sergio por esas palabras acertadas. Digo Sergio porque es tan humilde que ha pedido que no lo llame Padre Sergio. LA PAZ.

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