Papa Francisco da su primer discurso en el Palacio Nacional de México

“Le agradezco, señor Presidente, las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Es motivo de alegría poder pisar estas tierras mexicanas que ocupan un lugar especial en el corazón de las Américas. Hoy vengo como misionero de misericordia y paz pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe, y dejarse mirar por ella”. De esa manera inició su dirscurso el Papa Francisco en el Palacio Nacional de México como parte del itinerario de su visita a este país norteamericano.

El sumo Pontífice expresó que México es un país de abundancia en recursos naturales y expresiones culturales que enriqucen su identidad, constuituyendo un patrimonio rico para valorar, estimular y cuidar. Además fué enfatico en que la mayor riqueza de todas es su juventud. Un poco más de la mitad de la población está en edad juvenil. Esto permite pensar y proyectar un futuro, un mañana. Da esperanzas y proyección. Un pueblo con juventud es un pueblo capaz de renovarse, transformarse; es una invitación a alzar con ilusión la mirada hacia el futuro y, a su vez, nos desafía positivamente en el presente”. Por ese motivo hizo un llamado a la reflexión de la responsabilidad que implica construir el México que se quiere dejar a las generaciones futuras.

En esta ocasión le hizo expresa la colaboración de la Iglesia católica al Gobierno mexicano, renovando su compromiso y voluntad de servicio a la gran causa del hombre: la edificación de la civilización del amor.

“Y me pongo bajo la mirada de María, la Virgen de Guadalupe, pido que me mire, para que, por su intercesión, el Padre misericordioso nos conceda que estas jornadas y el futuro de esta tierra sean una oportunidad de encuentro, de comunión y de paz”, finalizó.

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