PAN DE LA PALABRA

MARTES DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

12 DE JUNIO DE 2017

Memoria de San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia

Primera lectura de la segunda carta de San Pablo a los Corintios (1, 18-22)

Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero “sí” y luego “no”. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero “sí” y luego “no”. Todo él es un “sí”. En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos responder “Amén” a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial (118, 129. 130. 131. 132. 133. 135)

R/: Míranos, Señor, benignamente.

Tus preceptos son admirables,

por eso yo los sigo

La explicación de tu palabra

da luz y entendimiento a los humildes.

R/: Míranos, Señor, benignamente.

Hondamente suspiro, Señor.

por guardar tus mandamientos..

Vuélvete a mí , Señor, y compadécete de mí,

como sueles hacer con tus amigos.

R/: Míranos, Señor, benignamente.

Haz que sigan mis pasos tus caminos

y que no me domine la malicia.

Mira benignamente a tu siervo,

y enséñame a cumplir tus mandamientos.

R/: Míranos, Señor, benignamente.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya. 

Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor,

para que viendo las buenas obras que ustedes hacen,

den gloria a su Padre, que está en los cielos.

Aleluya.

Evangelio según san Mateo

(5, 13-16)

S. Palabra de Dios.

R. Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.

S. Palabra de Dios.

R. Gloria a ti Señor Jesús.

Reflexión del evangelio por el padre Fernando Hernández Barboza

Mis queridos hermanos y hermanas:

El mensaje de la Palabra de Dios es claro: un cristiano debe ser luz del mundo y sal de la tierra. Para lograrlo, cada día debe reafirmar su fe en Cristo, que es fiel a sus promesas. Estas lecturas señalan el estilo de vida del  seguidor de Cristo.

La primera recomendación es que deben ser sal de la Tierra: La sal condimenta y da sabor a la comida, pero también en tiempos de Jesús era indispensable para conservar los alimentos y evitar su corrupción (lo que ahora hacen las cámaras de refrigeración). La segunda recomendación es que deben ser luz del mundo: Es la luz que alumbre el camino, que responda a las dudas del hombre y que rompa la oscuridad de tantos que padecen ceguera y viven en las tinieblas; pero también, el seguidor de Cristo, debe estar en lo alto, como una ciudad puesta en una colina, que guíe a los que andan buscando un punto de referencia, a donde poder llegar, sin perder el camino.

San Pablo por su parte, afirma con su propio testimonio la lealtad del discípulo. Dirige su mensaje, siendo luz para los Corintios y enseñándoles, que el sí de nuestra vida es Cristo, porque en Él no hay engaño y es fiel a sus promesas; por esta razón, no se puede vivir creyendo un día sí y otro día no.

Hoy se nos pide ser sal y luz del mundo, lo que supone, ser fieles al sí de Cristo. Ser sal, significa dar gusto y alegría al mundo, pero sobre todo cuidar y ayudar a que el mundo no se corrompa por el pecado. Ser luz, significa iluminar el camino de los otros para que no se pierdan en las tinieblas del pecado.

Con la Palabra de hoy, estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe. El Señor no nos dice, guarda tu sal o esconde tu luz. Nos dice, que seamos sal y luz para el mundo. cuantos jóvenes y familias, se corrompen por el pecado o andan en tinieblas, necesitando que alguien les ayude a encontrar un camino correcto, enseñándoles que solamente Cristo, el sí de nuestra vida, puede responder a sus deseos de felicidad y paz que necesitan.

Seamos pues sal de la tierra y luz del mundo.

«Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío porque sé que me amas».

Padre Fernando.

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