PAN DE LA PALABRA

LUNES DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

11 DE JUNIO DE 2017

Primera lectura de la segunda Carta a los Corintios (1 , 1-7)

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, hermano nuestro, deseamos a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los cristianos que viven en la provincia de Acaya, la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre lleno de misericordia y Dios que siempre consuela. Él es quien nos conforta en nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos también confortar con la misma fuerza que recibimos de Dios, a los que se encuentran atribulados.

Porque así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo. Por eso, si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, es también para consuelo de ustedes, para que puedan soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros soportamos.

Tenemos, pues, una firme esperanza en ustedes, porque sabemos que, así como ustedes son nuestros compañeros en el sufrimiento, también lo serán en el consuelo.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial (33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9)

 R/: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,

no cesará mi boca de alabarlo.

Yo me siento orgulloso del Señor,

que se alegre su pueblo al escucharlo.

 R/: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

 Proclamemos la grandeza del Señor

y alabemos todos juntos su poder.

Cuando acudí al Señor, me hizo caso

y me libró de todas mis temores.

 R/: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Confía en el Señor y salarás de gusto.

Jamás te sentirás decepcionado,

porque el Señor escucha el clamor de los pobres

y los libra de todas sus angustias.

 R/: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Junto a aquellos que temen al Señor

el ángel del Señor acampa y los protege.

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Dichoso el hombre que se refugia en él.

 R/: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Alégrense y salten de contento,

porque su premio será grande en los cielos.

Aleluya.

Evangelio según san Mateo

(5, 1-12)

S. Palabra de Dios.

R. Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

“Dichosos los pobres de espíritu,

porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos los que lloran,

porque serán consolados.

Dichosos los sufridos,

porque heredarán la tierra.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,

porque serán saciados.

Dichosos los misericordiosos,

porque obtendrán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón,

porque verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz,

porque se les llamará hijos de Dios.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,

porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes”.

S. Palabra de Dios.

R. Gloria a ti Señor Jesús.

Reflexión del evangelio por el padre Fernando Hernández Barboza

Queridos Hermanos y Hermanas:

La Palabra de Dios para este lunes parece centrarse en el famoso Sermón de la Montaña y de manera más específica en lo que todos conocemos como las “bienaventuranzas”. En ellas se traza lo que debe ser el verdadero camino del Cristiano o del auténtico discípulo de Cristo.

En esta humilde y pequeña reflexión no podemos adentrarnos como quisiéramos, en un tema que no parece lógico, para el concepto de felicidad que tiene el mundo ¿Cómo van a ser dichosos los pobres, los que lloran, los que sufren, los que tienen hambre y sed de justicia; los misericordiosos, los limpios de corazón los que trabajan por la paz, y los que son perseguidos? La respuesta solo podemos encontrarla descubriendo quiénes son todas estas personas bajo la mirada misericordiosa de Jesús:

  1. Dichosos los pobres de espíritu:

Los que no son soberbios, ni orgullosos, ni altaneros. Los que aún teniendo bienes saben ser desprendidos y generosos. Los que se sienten necesitados de Dios y por amor al Reino, se hacen pobres. De ellos es el Reino de los cielos.

  1. Dichosos los que lloran:

Los que se ven acosados por el dolor, el sufrimiento de la cruz, las penas, la angustia y la ansiedad. Serán consolados porque en la constancia de la oración han buscado el consuelo en Dios, muchas veces contra toda esperanza.

  1. Dichosos los sufridos:

Los humildes, lentos para enojarse y gentiles con los demás, porque heredarán la tierra. En el amor de Dios sobre todo la tierra prometida que no es otro que el mismo Reino de Dios.

  1. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia:

Hambre y sed, físicas y afectivas. La justicia de desear el bien a los demás y luchar por no permitir la injusticia en los otros. En otras palabras ser virtuoso en el amor, íntegro, bueno, perfecto y santo. Ellos serán saciados.

  1. Dichosos los misericordiosos:

La misericordia es una de las cosas más bellas que definen a Dios. Ser compasivo e indulgente. Por eso ser misericordioso es parecerse a Dios. La misericordia perdona, no conoce la venganza y ama al necesitado. Ellos alcanzarán misericordia.

  1. Dichosos los limpios de corazón:

La pureza interior, la que tiene que ver con la rectitud de mente y la inocencia del alma que se siente limpia de pecado. Estos son los sencillos en los que no hay doblez, ni engaño, ni mentira. Son los que tienen, una mirada limpia y transparente. Ellos verán a Dios.

  1. Dichosos los que trabajan por la paz:

Los arquitectos de la paz que trabajan para Dios. Dios es paz. Cristo es nuestra paz. La paz no solo como ausencia de guerra sino concordia y comprensión, muy cercana al amor. Es restauración y perfección. Ellos serán llamados hijos de Dios.

  1. Dichosos los perseguidos a causa de la justicia:

Sufrir por Jesús y ser mártir por dar testimonio de su amor. Ello trae como ganar el Reino de los cielos.

Parece difícil pero Dios ama a los que buscan consuelo en Él y no en el pecado o placeres superficiales de la vida. De esto ya nos da testimonio y nos anima Pablo en la  segunda carta a los corintios: sufrir  por amor implica responsabilidad y no dejar la vida tirada.

«Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío porque sé que me amas».

Padre Fernando.

Deja un comentario