Padre Sergio: “el Señor nunca me forzó y así me fue llamando”

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Tenía tan solo 20 años cuando tomó la decisión de decir sí al llamado de Dios al sacerdocio e ingresar al seminario, pero un cáncer le trunco los planes, lo obligó a dejar sus estudios y posponer muchas metas y sueños.

El padecimiento no fue más fuerte que los cuidados amorosos de sus padres. Ciertamente, el proceso de sanación fue complicado, pero con la gracia de Dios encontró alivio espiritual aún en medio del sufrimiento físico.

El acompañamiento de Dios durante su enfermedad lo llenó de una paz profunda, lo que le hizo entender que su felicidad depende directamente de Cristo y no de las circunstancias que la vida le presenta.

Gracias a la acción sanadora de Jesucristo y la atención de los médicos, el padre Sergio logró vencer el cáncer y una vez más respondió afirmativamente al llamado que Dios le hizo. Él entendió que desde que estaba en el vientre de su madre, el Padre lo había elegido para ser sacerdote.

En respuesta a su llamado ingresó al Seminario a realizar el proceso de formación para el sacerdocio. Siempre contó con la oración de sus padres y hermanos, así como de quienes fueron sus catequistas y formadores.

“El Señor ha usado la búsqueda de mi yo para, poco a poco, seducirme y amarme.  Es una cuestión en la que Él no te fuerza,  no te pide más allá de lo que has recibido,  de tu capacidad de sufrimiento,  de tu capacidad de fe, de tu capacidad de renuncia a sí mismo”.

 

La fe de Sergio en Dios tiene bases sólidas en el seno de su familia, donde siempre tuvo la oportunidad de experimentar la vivencia cristiana. Desde los 13 años, el segundo de seis hermanos, siguió los pasos de sus padres y llevó la formación del Camino Neocatecumenal.

Si bien es cierto, al iniciar el colegio valoró la posibilidad del sacerdocio, esta no era una idea tan fuerte como para tomarla en serio en ese momento, por su corta edad e inmadurez. De hecho, no le agradaba para nada el estilo de vida de los sacerdotes. En ese momento él veía para su vida otros proyectos, tenía otras aspiraciones.

“El Señor nunca me forzó y creo que de esa manera (en libertad), me fue llamando. Ahora yo puedo ver con un poquito más de claridad los errores que he cometido  y puedo percibir, sobre todo,  las ayudas que el Señor me ha venido dando,  aprovechando incluso mis múltiples traspiés”.

Tras finalizar el colegio ingresó a la universidad pero de inmediato retomó su participación en la vida parroquial, regresó a él la idea ingresar al Seminario. Esta decisión no fue nada sencilla pues, como él mismo cuenta, tomar esta opción de vida implicaba renuncias.

El 6 de diciembre del 2014 es ordenado sacerdote y en enero del 2015 inicia el servicio en su primera parroquia: el Sagrado Corazón de Jesús, de Hatillo. Ahí demostró que su llamado no fue casualidad. El padre Sergio deja en Hatillo el recuerdo de un sacerdote comprometido, sabio, amigo, muy fiel a su vocación y sobre todo, amoroso de Dios.

Un año y diez meses después, Sergio es llamado a servir en Acosta, pero en Hatillo lo seguiremos viendo como nuestro pastor y especialmente, como nuestro amigo.

Acerca de su vida en la Iglesia, él mismo cuenta: “Nunca ha sido una cuestión mía, sino que ha sido Dios quien ha hecho hasta mi parte. Tomar una opción implica renunciar a todas las demás y esa renuncia siempre nos cuesta a todos, pero esto no se hace una sola vez en la vida, pues esta decisión es algo que se hace a diario, porque siempre hay anhelos allí asomándose. Renunciar a sí mismos es algo a lo que estamos llamados todos”.

Que Dios lo bendiga padre Sergio.

 

 

5 responses

  1. Me uno a la oración comunitaria y agradecimiento al Padre Sergio; Sacerdote admirable vocación y formación. Y le pido a la Santisima Trinidad lo guarde y cuide a donde lo lleve; que siempre llene ese corazón de Voluntad, amor y paz. Padre Sergio lo voy a extrañar, fue un gusto conocerle, oírle sus sabias enseñanzas.-

  2. Que Dios lo siga utilizando cómo ese buen pastor, que hasta hoy ha sido fiel a su llamado. Dios te bendiga Padre Sergio mi familia te recordará con gran cariño.

  3. Padre Sergio usted se gano el corazon de la comunidad hatillense con su sabiduría con su amor para todos. Vamos a extrañar sus enzeñansas sus formaciones. Esperamos verlo de nuevo por aquí. Que Dios lo bendiga y lo siga guiando por lo ha hecho hasta hoy.

  4. Padre Sergio, seguro usted ni sabe quien soy yo, pero de seguro, yo si se quien es usted, porque Dios lo utilizo en gran manera para que yo volviera a la iglesia que me vio crecer. Su ejemplo y sus ensenanzas, permanecerán en mi corazón. Dios deje resplandecer Su Rostro sobre usted y le de fortaleza diariamente para que pueda transmitir Su Luz en su diario caminar.

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