Mensaje del Padre Fernando

en la Solemnidad al Sagrado Corazón de Jesús

En el año de 1986, estando cursando el sexto año en el seminario, me nombraron como seminarista en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Hatillo. Ese mismo año, el 6 de junio vísperas de Pentecostés fui ordenado diácono, por esas cosas de la vida me dejaron en la Parroquia ya con un nombramiento y con la gracia de Dios de que podía casar, bautizar, predicar y celebrar funerales.

Las primicias sacerdotales: el primer matrimonio, el primer bautizo, el primer funeral y mi primera predicación la hice a los pies del Sagrado Corazón de Jesús, al lado del Padre Orlando García, cura párroco y sus vicarios cooperadores de entonces, el padre Manuel Miranda y Hugo Ortega. Veintiocho años después, habiendo tenido el regalo de Dios de pasar por seis parroquias, Monseñor José Rafael Quirós Quirós,  me nombra como cura Párroco en Hatillo, una vez más a los pies del Sagrado corazón de Jesús.

Con mayores responsabilidades, más maduro en la fe y con muchísima humildad, debo agradecer a Dios que me permita ser pastor en una comunidad tan llena de dones y carismas, los cuales, hoy más que nunca, deben ser impulsados y aprovechados en el crecimiento de la fe de nuestro pueblo

Pero ¿Cómo hacer esto con tantas limitaciones humanas que pesan sobre mi? La respuesta a mi pregunta solo puedo descubrirla mirando el Corazón abierto y traspasado de Jesús. Él en esa imagen preciosa que venera y respeta nuestra Iglesia de Hatillo, nos habla del amor.

El amor que necesitan tantas familias para no ser derrotadas por la rutina, la infidelidad y la agresión del tipo que sea que les afecte; el amor que necesitan tantos jóvenes que se ven amenazados y vulnerables ante la violencia, las drogas, el narcotráfico, las pocas oportunidades de trabajo y un mundo lleno de espejismos de felicidad que se les ofrece, sin llenarles la vida de sentido; el amor que necesitan nuestros pobres, los adultos mayores encerrados en sus humildes casas llenas de verjas y alambre navaja, que nos les permite dar un paseo por el parque, tantos de ellos enfermos y en soledad; el amor que tanto claman los pobres habitantes de la calle, los que no tienen trabajo o un pan en la mesa y un techo que los cobije.

Si logramos en esta Fiesta Patronal, mirar con detenimiento lo que significa el Corazón abierto de Jesús y alcanzamos a imitar con esmero su amor; nuestra celebración de estos días dará su fruto en bien del crecimiento de la fe de nuestra amada Parroquia, Sagrado Corazón de Jesús.

Padre Fernando.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío porque sé que me amas.

 

4 responses

  1. Sin duda alguna eres un gran siervo e instrumento del Señor aun en la distancia recuerdo lo especial que fuiste en tu paso por la parroquia San Juan Bautista siempre atento a las necesidades de tus feligreses .siempre reflejando ese amor que irradia el Sagrado Corazon de Jesús.

  2. Padre Fernando como le agradezco ese mensaje nos pone a reflexionar sobre nuestra vida. Que también debemos tener un corazon dispusto para con nuestros hermanos asi como Dios lo tiene para nosotros.
    Muchas bendiciones a todo el equipo sacerdotal por su entrega a la comunidad. Dios los cuide y proteja.

Deja un comentario