Dios obró un milagro en Cristina gracias a la intercesión de La Negrita

Cuando Cristina nació los médicos aseguraron que no viviría muchos días por culpa de una cardiopatía y de su síndrome de down, pero la fe de su familia y sobretodo las oraciones a la Negrita obraron un milagro. Contra todos los pronósticos, hoy Tita tiene 49 años.

Cristina superó todos los pronósticos gracias a la intercesión de la Negrita. Foto Andrey Carrasco.

Cristina nació al mundo el 18 de julio de 1968 y las noticias de los doctores no fueron buenas.

“Se la dieron a mi mamá para que muriera en la casa porque dijeron que duraba solamente unos días.  Mi mamá empezó a pedirle a la Virgen y de una vez le puso Cristina María de los Ángeles”, cuenta su inseparable hermana, Lina Céspedes.

Pero como la última palabra la tiene Dios y no la ciencia, la bebé empezó a superar las expectativas y luchó para ser una bendición.

Tita sorprendió a los médicos, que vieron como esa niña, a la que le habían dado pocos días de vida, cumplió un año.

“Pasó el tiempo y siguió luchando. Llegó al año y los doctores dijeron que no se explicaban cómo. Dijeron que de todas maneras iba a ser inválida, que nunca podría caminar”, recuerda su hermana.

Lina no olvida las impactantes imágenes de su hermana, a quien en la cuna o en la andadera tenían que sostenerla con cuerdas para que no se cayera.

Las oraciones a Dios y a la Virgen de los Ángeles no cesaron y los milagros siguieron ocurriendo

“Mis papás nos llevaron a Cartago a pedirle a la Virgen y prometer que volveríamos. Yo recuerdo como hoy, que estábamos sentadas, mi hermana y yo en el suelo y ella rodeada de almohadas. Mi mamá que estaba sentada en la máquina de coser dijo: ¿Cuándo cuando me hará la Virgen el milagro? En ese momento  mi hermana,  que tenía tres años y medio, se colocó como si fuera a gatear, se enderezó y quedó de pie. Fue impresionante verla erguida. Mi mamá la tomó de las manos durante varios minutos, luego la impulsó a dar pasitos y ella los daba”, relata Lina.

Una vez más Tita llenó de alegría a su familia con un momento que nadie olvida. Su padre, que no se enteró sino hasta la noche, lloró desconsolado a ver a su niña caminar.

“Para las 6 de la tarde, cuando mi papá llegó del trabajo le dimos la sorpresa, le dijimos que esperara, mi mama se apoyó a Tita en las piernas de ella y empezó a dar pasitos hacia mi papá. Él se puso de rodillas a llorar”, detalla su hermana.

 

Cristina (derecha) junto a su hermana Lina. Foto: Andrey Carrasco

Pocos días después llegó el momento de visitar a la Negrita y agradecerle por su intercesión. En la Basílica de los Ángeles, frente a Jesús y su Madre, el milagro se volvió a manifestar.

“Mi papá entró al tempo de rodillas y mami y yo caminando con Tita de la mano. De pronto ella se soltó y corrió hasta el altar mientras yo corrías tras ella”, contó Lina al Eco Católico.

Hace cuatro años un médico le dijo a Lina lo que otro doctor le explicó a su mamá hace 49 años, que no sabía como seguía viva y  que a ella le quedaban unos meses de vida. “Aquí sigue para la Gloria de Dios y la Virgen”, finalizó Lina.

Los médicos no esperaban que Cristina viviera ni siquiera un año, pero Dios tenía otros planes.

El próximo año Tita cumplirá 50 años. Cinco décadas de ser luz en su familia y en Hatillo. Ella es un milagro, su sonrisa y su inocencia no son más que Dios manifestándose en ella.

One response

  1. Un gran milagro ver y escuchar a ésta hermosa hija de Dios hoy,siendo testimonio vivo que los milagroas existen y seguirán dándose,que Dios es el último que tiene la palabra,junto a la intersección de nuestra amada negrita la.Virgen de los Ángeles. Como no vamos a creer y por éso la amamos tanto,y ésta muñequita es toda una bendición en su familia.

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